Antonio Povedano sobre Juanma Pérez

Muy tempranamente , Juanma comienza su formación de base en los cursos de Paisaje de Priego de Córdoba. Su larga y disciplinada preparación en el estudio y análisis del paisaje, en cierto modo, le ha condicionado para adoptar, preferentemente la temática paisajística, con esporádicas incursiones en el amplio y variado campo del “bodegón”, sin que éstas, en ningún caso, hayan afectado el especial carácter de su línea expresiva, pues su personal manera de estructurar el espacio hace que, todo, grafismo o mancha, se convierta en puntos referenciales paisajísticos.

La creciente necesidad de alcanzar una más viva y honda identificación con sus vivencias y afinidades, le acercan a la imborrable visión interiorizada de los núcleos rurales en los que ha crecido física e intelectualmente. Juanmapérez es de los escasos pintores a los que les han bastado sus raíces como línea maestra de su investigación en el ancho campo de la plástica; lo que ha visto y conocido fuera, le ha valido exclusivamente para fortalecer y mantener su criterio de lo que realmente es pintura.

En su obra se conjuga la presencia de una geometría de base, con la ordenación y alternancia de contrastes valor-tono que, en la visión del conjunto, nos aporta la serena emoción de su gran equilibrio expresivo. La pintura de Juanma es memoria viva de sus recuerdos. “Sólo es verdad lo que se recuerda”. Juanma pone de relieve y confirma esta frase de Valle-Inclán, al afrontar sus vivencias de color y forma.

De los recuerdos de este pintor surge la dinámica emotiva de sus composiciones, en las que alusiones concretas, formales y cromáticas, en sus fragmentaciones parciales, nos ofrecen la visión esencial de ese mundo rural en el que, las tierras de siena, ocres y grises, verdes, blancos y azules se alternan en singulares abstracciones que, a la vez que merman efectos, recalifican imágenes sugeridas, que afloran con fuerza en el conjunto, dando sentido y unidad a la estructura general de la obra: el collage en su obra no es provocación ni remedo sino complemento coherente con la valoración tonal de la totalidad.

En su entrañamiento con el paisaje de estos lugares de la subbética, nos sugiere, desde el silencioso lenguaje de su arquitectura expresiva, que lo visto y observado es, a la vez que plástica, hondo sentimiento que de manera convincente nos llega y nos impregna, gracias a ese buen oficio que se lo permite.

Antonio Povedano Bermúdez

Pintor

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